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 VII. Poblaciones especiales

 

¿Cómo debe realizarse la vigilancia del bienestar fetal de la gestante con sospecha o infección por SARS-CoV-2/ COVID-19?

 

El curso clínico de la infección por SARS-CoV-2/COVID-19 en mujeres gestantes, comparado con el de población ge­neral, no difiere de forma significativa, de acuerdo con las series de caso reportadas en la literatura25,26,12. Se han descri­to casos graves en gestantes, sin embargo, su frecuencia no es superior a los reportes de población no gestante25. Una serie de casos de 43 gestantes positivas para SARS-CoV-2/ COVID-19 mostró un patrón similar de severidad al de la po­blación adulta 86% leve a moderada, 9% severa y 5% critica8. A la fecha no se reportan casos de mortalidad materna en la literatura27,28.

Existe un mayor riesgo de morbilidad obstétrica, en relación a parto pretérmino, ruptura prematura de membranas y esta­do fetal no satisfactorio, en las series de casos reportadas de gestantes con infección por SARS-CoV-2/COVID-1925,26,12,29 . La mayoría de los casos descritos involucran mujeres en el tercer trimestre de gestación. Evidencia obtenida de las pan­demias previas por coronavirus (SARS y MERS) sugieren el riesgo de desarrollo de restricción de crecimiento intraute­rino tras la recuperación del cuadro viral y la posible asocia­ción con trastornos de déficit de atención y con la hiperter­mia materna durante el primer trimestre de la gestación29-31. Por lo tanto, debe evaluarse el efecto que podría tener la infección por SARS-CoV-2/COVID-19 sobre el desarrollo y el crecimiento fetales en las gestantes que asistan a los ser­vicios de salud por complicaciones propias del embarazo y continuar con el seguimiento y vigilancia del bienestar ma­terno y fetal según sus condiciones de salud y la edad gesta­cional32-34. Adicionalmente, se ha identificado un incremento en la proporción de nacimientos por cesárea ante el deterio­ro del bienestar fetal durante el trabajo de parto34-36.

Recomendaciones

  • Se recomienda en gestante con infección por SARS-CoV-2/COVID-19 durante el primer trimestre, realizar ultrasonido obstétrico para confirmar la viabilidad fetal y para el tamizaje para aneuploidías y defectos estructu­rales entre las 11 y 13 semanas más 6 días de gestación.

Fuerte a favor

  • Se recomienda en infección por SARS-CoV-2/COVID-19 durante la primera mitad de la gestación, realizar ultra­sonido obstétrico para evaluar la biometría y anatomía fetales, la localización placentaria y el volumen de líquido amniótico entre las 18 y 24 semanas de gestación y se­guimiento del crecimiento fetal por ecografía.

Fuerte a favor

  • Se recomienda en infección por SARS-CoV-2/COVID-19 durante el tercer trimestre, realizar ultrasonido obstétrico para evaluar el crecimiento fetal y el volumen de líquido amniótico durante la hospitalización. Vigilar el bienes­tar con monitorización electrónica fetal (MEF) diaria de la frecuencia cardiaca fetal a partir de la semana 28 de gestación. Dependiendo de las condiciones clínicas obs­tétricas, maternas y fetales, evaluar la indicación de reali­zar pruebas adicionales de bienestar fetal como el perfil biofísico fetal o Doppler de circulación feto placentaria.

Fuerte a favor

  • Se recomienda realizar monitorización electrónica fetal continua en presencia de contracciones uterinas.

Fuerte a favor

 

 

 

 

 

  

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